Gracias señores incrédulos

reflexion
A veces nos ponemos un tanto furiosos, cuando encontramos personas que no aceptan lo que creemos.

Pero leyendo la historia de la Iglesia, comenzando por los mismos evangelios, nos damos cuenta de que Dios se ha servido de los incrédulos para resaltar el gran misterio pascual de Cristo muerto y resucitado.

Fijémonos, en primer lugar, en los fariseos. Ellos nos hicieron el gran favor de no creer en Jesús y tomar la profecía de su resurrección como una farsa.

Con ese fin se fueron a Pilato, pidieron que se sellara el sepulcro y que pusieran guardias custodiándolo. Sabemos que además, hicieron el ridículo al dar dinero a los soldados diciéndoles: digan a la gente que mientras dormían, los discípulos de Jesús vinieron a robar su cuerpo.

A cualquiera que discurra le parecerá extraño cómo pudieron verlo si dormían y cómo se pusieron en peligro diciendo que se habían dormido durante la guardia.
Pero más interesante es que tampoco los discípulos estaban preparados para aceptar la resurrección.

La Magdalena, aunque tiene delante a Jesús, no sospecha que es él y le pide entre lágrimas y lamentos que le devuelva el cuerpo muerto del Señor.

Los diez apóstoles, cuando vieron entrar al resucitado, según San Lucas: “aterrados y llenos de miedo creían ver un espíritu”. Y tuvo que ser el mismo Jesús quien les dijo: “vean mis manos y mis pies. Soy yo mismo. Tóquenme y vean que un espíritu no tiene carne ni huesos como ven que tengo yo” … Y como ni aún así creían les pidió comida, le dieron un trozo de pez asado y lo comió ante ellos.

A los dos de Emaús también tuvo que ir a buscarlos Jesús en persona. Habían perdido la esperanza y regresaban desilusionados a su pueblo.

Ellos mismos cuentan al peregrino que habían esperado que Jesús iba a

ser el libertador de Israel, pero que todo se había acabado con la muerte. Más todavía; no creyeron a pesar de “que algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados: fueron muy temprano al sepulcro, no encontraron su cuerpo y volvieron hablando de una aparición de ángeles”…

Pero el mejor de todos los incrédulos es, sin duda, Santo Tomás. Cuando los demás dicen que lo han visto, que ha comido delante de ellos y están seguros de que es el mismo Jesús, la respuesta de Tomás fue contundente:
“Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creeré”.

Y Jesús tuvo que venir de nuevo para convencer a Tomás.

Esos fueron los primeros apóstoles, los amigos de Jesús, los de siempre…

Pero luego, a través de toda la historia, han ido surgiendo muchas personas que dentro y fuera de la Iglesia no han aceptado a Cristo ni su resurrección.

Fácilmente uno se diría a sí mismo: pues si no creen que se arreglen, que nos dejen en paz. Pero no es así: A los que creen y a los que no creen Jesucristo los inquieta.

Unos y otros se empeñan en descubrir la verdad sobre Jesús.

Y unos aman y otros odian. Pero nadie puede prescindir de Jesús de Nazaret.

El orgullo cegó a los primeros padres y sigue cegando a los hombres de hoy que piensan que no necesitan de Dios ni de su enviado Jesucristo.

Nunca leyeron en la historia cómo a través de los siglos, los incrédulos pasan y sigue habiendo miles y miles de personas que entregan su vida a este Señor resucitado que prometió: “voy a prepararles un lugar para que donde yo esté estén también ustedes conmigo”.

No olvides, amigo, que todo el cristianismo depende de la resurrección de Jesucristo.

De su muerte y resurrección depende nuestra felicidad.

Por eso comenzaba agradeciendo a los incrédulos porque su incredulidad ha hecho que la Iglesia profundizara más el misterio de Jesús y ha fortalecido su fe en Jesucristo.

Cuándo la culpa nos puede acercar a Dios

Friedrich Nietzche, uno de los filósofos más reconocidos de

la historia, llegó a afirmar que “la culpa es una enfermedad católica”. Muchos se ha dicho acerca de la culpa y su relación con el pecado.

No son pocos los que, coincidiendo con Nietzche, reniegan contra lo que enseña Nuestra Madre Iglesia hablando de lo dañino que sería para la propia persona asumir la culpa y el pecado. Considero que muchas de esas personas que maldicen a la Iglesia no conocen a fondo la catequesis católica y se dejan llevar por propios impulsos o algunas experiencias negativas.

Vamos por partes.

A diferencia de las máquinas y de los animales, los seres humanos actúan según su inteligencia que es la que, si es usada correctamente, la que nos puede ayudar a ser verdaderamente libres.


Todos los humanos somos seres limitados y falibles. Por más buena voluntad que se pueda tener, nadie está exento de la posibilidad de equivocarse y, a raíz de ese error, poder ocasionar algún daño a otras personas.

Si bien es cierto que no podemos vivir intentando medir todas las consecuencias de cada mínimo acción que a diario hagamos, hay que tomar conciencia de que hemos nacido para vivir en comunidad y, por lo tanto, hasta las más mínimas acciones, buenas o no, alguna repercusión produce en otras personas, estén cercanas a uno, o no. Y es más que obvio que una mala acción atenta también contra la propia persona.

Es de buen hijo/a de Dios reconocer los errores cometidos (voluntarios o involuntarios) y, cuando corresponde, asumir la responsabilidad por el daño que se le haya producido a otra persona a raíz de esa mala acción.

El sentimiento de culpa es como un aviso que la propia conciencia envía diciendo que “algo” no estuvo bien. Por más que muchos/as lo nieguen, más allá de la religión que se tenga o que no se tenga, es inherente a la naturaleza humana el sentir la voz de la conciencia. La culpa empieza siendo una llamada que nos alerta de un mal determinado y hasta de algún peligro inminente. Ni más ni menos.

El diablo está siempre interesado en que todos y cada uno de nosotros no nos acerquemos a Dios y es por eso que el Maligno interviene también para complicar más el panorama de dos posibles formas:

■ rechazar toda culpa: esto es, a modo de una defensa mal entendida, la persona reacciona violentamente contra la culpa negando la existencia de esa mala acción y, peor aún, de las malas consecuencias que puede tener para si mismo y para otras personas; de esta manera, la persona busca argumentos para hacer callar la propia voz de la conciencia

■ usar la culpa negativamente: una persona reconoce que se ha equivocado y reconoce las consecuencias de eso, pero en vez de recurrir al Amor de Dios, se menosprecia a si mismo por haber pecado; este menosprecio provoca una caída de la propia autoestima y, por ende, se pierde la confianza en uno mismo y en Dios para poder subsanar el daño provocado.

 

El perdón viene de Dios

La culpa es tan solo el primer paso. Un buen cristiano no se deja amedrentar por el sentimiento de culpa, sino que debe servirle para darse cuenta de la propia pequeñez y de cuanto necesitamos de Dios en esta vida.

Los invito a recordar la Parábola del Hijo Pródigo (Lc 15, 1-3.11-32). Cuando el hijo después de haber malgastado la herencia recibida por adelantado de parte de su padre, pudo tomar conciencia de su error: sintió culpa. Pero nos detengamos a analizar su reacción ante la culpa: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.” Ese hijo admite su pecado, asume su pequeñez… y decide volver al Padre. Meditemos como la culpa no aplastó al hijo, sino que lo ayudó a darse cuenta de su error, de todo el daño que causó su conducta y recurrió a Dios mismo, quien lo recibió con todo su Amor.

Si la culpa es el primer paso, el paso siguiente tiene que ser buscar inmediatamente a Dios. Si las personas no siempre perdonan, Dios sí. Dios no puede hacer otra cosa que no sea amar y, debido a ello, nos ofrece siempre el Perdón para sanarnos y sanar a quienes hemos herido.


Hay que tener en cuenta que el perdón nada tiene de mágico ni instantáneo. El perdón lleva su tiempo. El perdón es un camino hacia la Paz. Un alma puede vivir en paz cuando está vacía de todo rencor, es decir, porque tiene la capacidad de perdonar sinceramente.

A los seres humanos nos cuesta perdonar, a algunos mucho más que a otros. Es por eso que, para perdonar, necesitamos estar unidos a la Fuente del Amor, a la Fuente del Perdón que es Dios. Se hace preciso entregarse al Espíritu Santo en la oración para que Él nos guíe y nos enseñe a perdonar para continuar nuestro viaje por esta vida en Paz.

Visita a Picamaran – Diciembre 2008

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identidad y fe

Los niños: el futuro de Picamaran

Un saludo a todos los residente, en especial a Dn José

Fe y confianza

 
 

Si piensas que estás vencido, lo estás.

Si piensas que no te atreves, no lo harás.

Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes, no lo lograrás.

Si piensas que perderás, ya has perdido.

Por que en el mundo encontrarás, que el éxito comienza con la voluntad del hombre.

Todo está en el estado mental.

Porque muchas carreras se han perdido, antes de haberse corrido, y muchos cobardes han fracasado, antes de haber su trabajo empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán.

Piensa en pequeño y quedarás atrás.

Piensa que puedes y podrás.

Todo está en el estado mental.

Y si piensas que estás avejentado, lo estás.

Tienes que estar seguro de ti mismo, antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana el hombre más fuerte, o el más ligero, porque tarde o temprano, el hombre que gana, es aquel que cree poder hacerlo.

Oras y laboras

El miercoles 1 de octubre se realizó el techado de la Iglesia…. se invita a todos para este domingo 05 de octubre a la reunión comunal en Picamaran…

Aqui algunas imagenes de lo que fue el gran techado….

P. Edgar

Un sueño, casi ralidad

Esta semana ha sido dias de labor, con la finalidad de llegar al objetivo que era el techado completo de la mgna obra, por ellos dias anteriores decenas de cumuneros se encargaron de preparar la cantidad necesaria, todo iba bien hasta que un día antes el fluido eclectrico dejó de funcionar… y esto afectó a que no se pueda concretar la labor planificada para el domingo 28, la gente no se dejó llevar por el desanimo igual celebraron, usando el libro santo decian con las disculpas del caso “El hombre propone, Dios Dispone”… eso no significa que se queda alli, este miercoles de modo oficial se estará llevando a acabo la obra, nuevamente estaremos presente en el lugar de los hechos.

Gracias a todos que nos acompañan, a la Alcaldesa al Teniente Alcalde y a todos los regidores autorides de Allauca que se hicieron presente, Picamaran no se quedó atras todos emocionados le recibió con mucha algarabia y a nombre del pueblo hicierón uso de la palabra el Presidente del Comité Pro-templo y el Presidente de la Comunidad.

Estas imagenes creo que dicen mucho, mas que palabras… son algunas por el momento que les hago llegar… pronto presentaremos el album de fotos.

Nos encomendamos a San Cristobal y a la Santisima Virgen de Cocharcas patronos de Picamaran, para llegar a buen fin las obras que se iniciaron.

 

 

Mas fotos… ver Documentos importantes el album general

Despues de una larga espera…

En unas horas publicaremos todo lo referente al “llenado de techo” de la Iglesia.

y también la Visita de la Alcaldesa: Tomasa Fernandez, de Allauca…

8 de septiembre